Los emprendedores pueden

LOS EMPRENDEDORES “PUEDEN, PORQUE CREEN QUE PUEDEN”

Possunt quia posse videntur “pueden los que creen que pueden” (Publio Virgilio Marón – Eneida, V, 231). Otros autores relacionan esta frase con la mitología griega.

Grabada por los Argonautas en el mascarón de proa de su frágil e insegura nave, antes de lanzarse a la conquista de un mar turbulento en busca del vellocino de oro. Ni Jasón, ni ninguno de sus acompañantes eran marinos; porque ningún marinero sensato se atrevió a embarcarse en la aventura. Se hicieron a la mar, sin otro recurso que su voluntad imposible. ¡Y alcanzaron su objetivo!

Emprender por necesidad

Fomentar el emprendimiento desde la “necesidad” provocada por la crisis, ha llevado y sigue arrastrando a muchas personas al desastre económico.  Hasta 2014 según GEM el 30,00% de los proyectos iniciados en España correspondían a negocios generados por la necesidad.

Las circunstancias personales actúan como catalizadores emocionales para el emprendimiento y animados a “perseguir sus sueños” inician un negocio con apremio y desconocimiento, lanzándose a una aventura desesperada; que con frecuencia no es la solución para paliar desahucios o frustraciones laborales.

Emprender desde la oportunidad y el conocimiento

Afortunadamente, según se desprende del Informe Mundial GEM 2015 esta cifra ha mejorado sensiblemente y son ya el 73,5% las iniciativas emprendedoras motivadas por la oportunidad, no por la necesidad. Sin embargo, la tasa de actividad emprendedora en España se ha situado en el 5,7%, por debajo del dato registrado en Europa, que fue del 7,8%.

La actitud con la que te enfrentas a tus dificultades puede contribuir al desarrollo del proyecto, pero no determina su éxito. El perfil de emprendedor exige capacidad y habilidad. Convicción en el proyecto, fruto del conocimiento y de la oportunidad.

Proyectos viables para emprendedores

Medir el impacto de los errores cometidos facilita la toma de decisiones para continuar o no, con el proyecto. “Si has de emprender hazlo rápido. Si te equivocas, que sea barato”.  El tiempo es finito y los recursos limitados.

Las necesidades de inversión, la falta de financiación y la dificultad de aportar un producto con claras ventajas diferenciales sobre la oferta existente, aparecen como las principales causas de la mortalidad empresarial en los primeros años.

Claves para emprender

La constancia en el esfuerzo y la curiosidad por seguir aprendiendo, son fundamentales, pero no suficientes. Hay otros factores que se han de tener en cuenta para favorecer la viabilidad de la empresa:

1. Diferenciar entre idea y oportunidad

  • La “idea” no tiene clientes. La “oportunidad”, sí.
  • ¿Hay alguien dispuesto a pagar? Valida el mercado y su tamaño. Y como indica Joaquín Garrido ¿Qué aportas a tus potenciales clientes?
  • No caigas en el error de “encariñarte” con la piedra. Si no funciona, abandona.

2. Habilidad para incorporar socios

¿Para qué quieres un socio?, para que te financie como inversor, para que te aporte su conocimiento como socio trabajador, o ambas cosas.

Si deseas incorporarlo por su “saber hacer”, busca una persona que tenga habilidades diferentes a las tuyas. Acepta que no siempre tendréis porque estar de acuerdo y desarrollar un vínculo profesional que con el paso del tiempo nadie se sorprenda de que vuestra unión y confianza, sigan intactas.

Si bien, para prevenir conflictos futuros es recomendable disponer de un pacto de socios. Tan importante será acordar la entrada como la salida.

Las principales causas de conflicto siguen siendo:

  • Discrepancias en el reparto de funciones, especialmente frecuentes en las pequeñas empresas.
  • Diferencias sobre la estrategia a seguir.
  • Capitalización de la empresa o reparto de dividendos.

En caso de no haber pactado previamente la salida de un socio fundador, gestionarla adecuadamente evitará graves perjuicios a la empresa:

  • Negociar con brevedad y discreción.
  • Facilitar la salida del socio que desea marcharse con generosidad en la valoración y creatividad en la forma de pago. Sin olvidar un Pacto de No Concurrencia/Competencia.

Dividir la empresa por Unidades de Negocio es poco recomendable, ya que debilitará la posición de la compañía.

3. Habilidad para incorporar colaboradores

Apuesta por tus colaboradores, ayúdales en su desarrollo profesional y en su crecimiento personal. Promueve ambientes de trabajo colaborativos para aprender de las experiencias y de los errores.

La mayoría de los productos por muy innovadores que sean, pueden ser replicados por terceros en pocos meses. Haz que el compromiso y la implicación de las personas se convierta en el factor diferenciador de tu estrategia competitiva.

“El talento gana partidos, el trabajo en equipo gana campeonatos”

(Michael Jordan)

4. Concreta cómo monetizar el proyecto, de forma sencilla

¿Quién tiene dinero en “su” bolsillo? ¿Cómo puede pasar a “tu” bolsillo?

Si eres autodidacta y no tienes un mentor, dispones entre otros de un Canal Emprendedor a través de la Dirección General de Industria y de la PYME con una oferta de servicios de apoyo a las personas con iniciativa empresarial.

El blog de Javier Mejias también te puede servir de referencia para elaborar tu modelo de negocio  y capitaliza la oportunidad monitorizando la ejecución del plan de acción.

5. Lidérate para liderar

Compartir el rumbo con las personas que deseas te acompañen, es relativamente sencillo; conseguir que te sigan en la aventura, es todo un reto.

El autoconocimiento te permitirá tomar conciencia de cómo las creencias pueden influir determinando tu realidad.

“La primera y gran victoria es conquistarse a uno mismo”

(Platón)

Me gustaría emprender

Sesión en Fundesem celebrada el 10 de marzo de 2016

Sobre Vicente Ballester

Vicente Ballester es socio director de CLAVEi y profesor asociado de “Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social” en la Universidad Miguel Hernández de Elche