Las empresas deben adaptarse a un mundo que cambia constantemente y centrar sus esfuerzos en conseguir la máxima eficiencia. Estamos acostumbrados a pensar de forma lineal y en ocasiones subestimamos la velocidad y el alcance de los avances en curso. Por ello el grado de necesidad de cambio es elevado y las empresas necesitan detectar a tiempo los obstáculos para el cambio, identificar prioridades, crear nuevos ecosistemas, perfeccionar la arquitectura del negocio y crear un plan (donde todo gire siempre en torno a los clientes).

Este es el objetivo de Six Sigma, aportar una metodología que da respuestas a las  necesidades organizativas.  Es una estrategia de mejora cuyo objetivo es la detección y eliminación de las causas responsables de los fallos o defectos en los procesos que afectan a las características críticas de los productos o servicios que son de importancia vital para los clientes. Su motor es el potente ciclo de mejora DMAIC: Definir, Medir, Analizar, Mejorar y Controlar.

Desde un punto de vista funcional, Six Sigma se basa en el análisis de datos empíricos y en el uso de herramientas estadísticas para reducir el riesgo de error en los procesos productivos, algo básico para medir la eficiencia operativa de una empresa.

A grandes rasgos, Six Sigma es un sistema de gestión disciplinado, estructurado y cuantitativo, que incrementa la satisfacción del cliente, reduce costes y optimiza los procesos de fabricación. Un sistema de gestión que va de la mano y tiene  muchos puntos de encuentro con Lean Management, donde la mejora continua desde grupos de trabajo resuelve problemas e impulsa los flujos de valor.

Pero, ¿cómo funciona Six Sigma??

En estadística, la letra griega “Sigma” (Σ, σ ó ς, según su ubicación dentro de una palabra) se utiliza para representar la desviación de un resultado esperado.

En los procesos de producción, existen diferentes niveles de sigma, dependiendo del número de productos defectuosos por cada millón de unidades entregadas al cliente final (DPMO).  El objetivo de la metodología Six Sigma es mejorar los procedimientos de la empresa hasta llegar a un Sigma 6  (3,4 DPMO). Esto implica un grado de eficiencia superior al 99%. De ahí que el concepto “Sigma” esté asociado a la eficiencia.

 

Técnicas Six Sigma: DMAIC y DMADV

La metodología Six Sigma suele utilizarse para mejorar procesos o productos que ya existen en la empresa y se basa en el método DMAIC (Define, Measure, Analysis, Improve, Control), que consta de 5 fases:

Definir (Define)

Consiste en encontrar el problema, definirlo de manera detallada (a qué áreas afecta, qué procesos se ven implicados, quién podría encargarse de mejorar dichos procesos, etc.) y validarlo.

Medir (Measure)

En esta segunda fase, se registran todas las actividades realizadas durante el proceso erróneo para entender el funcionamiento del problema (estudiando variables como clientes, características del producto, etc.) y comprobar si la empresa tiene la capacidad para encontrar una solución.

Analizar (Analysis)

El objetivo de esta fase es analizar las causas reales que han ocasionado el problema o defecto. En ella se estudian datos y cifras relativos a los procesos que se quieren optimizar para buscar relaciones de causa-efecto.

Mejorar (Improve)

Las relaciones causa-efecto extraídas permiten determinar qué mejoras son necesarias y cómo optimizar cada fase de la producción, siendo necesario testear varias opciones para encontrar la solución óptima.

Control (Control)

Básicamente, se trata de evitar que se vuelvan a cometer los mismos errores. Esta última fase del método Six Sigma incluye asumir las medidas necesarias para garantizar la continuidad de las mejoras implantadas.

 

Aplicar el método DMADV

Cuando Six Sigma se aplica a procesos o productos que todavía no existen, se basan en el método DMADV (Define, Measure, Analysis, Design, Verify), que difiere ligeramente del anterior.

Sus fases, en este caso, son:

  • Definir (Define)

Consiste en definir el proceso que queremos implementar.

  • Medir (Measure)

Es decir, calcular cómo se desarrollará dicho proceso según todas las variables posibles.

  • Analizar (Analysis)

Se trata de establecer criterios para medir y diseñar el nuevo proceso, analizando cada una de sus fases, intentando verificar si aportan valor y localizando posibles errores para buscar soluciones preventivas.

  • Diseñar (Design)

Gracias al análisis previo, es posible establecer los parámetros que nos ayuden a diseñar un modelo de producción acorde a nuestras necesidades y objetivos.

  • Verificar (Verify)

Para verificar el diseño, es necesario analizar cada una de sus fases prestando atención a las métricas y a los parámetros establecidos.

 

Qué ventajas ofrece Six Sigma

La principal ventaja de Six Sigma como metodología para el control de calidad de procesos y productos es que está orientada al cliente final.

Además, se trata de un método proactivo porque establece cómo hacer mejoras incluso antes de detectarse defectos en los procesos. Esto es especialmente importante para pequeñas empresas y PYMES, que pueden hacer de la calidad un elemento diferenciador frente a su competencia.

La metodología Six Sigma también busca la rentabilidad y la mayor amortización de las inversiones. Este aspecto se ve reforzado porque involucra a todos los profesionales y áreas de la empresa, obteniendo resultados globales.

Por último, Six Sigma es compatible con la metodología Lean, método de trabajo que contando con los indicadores adecuados ayuda a conseguir el éxito empresarial. Éxito que se trabaja contando con las personas de la organización y que ayuda a optimizar la eficiencia a través de la simplificación y automatización de la producción. De hecho, existe una metodología híbrida llamada Lean Six Sigma y basada en la mejora constante de los procesos productivos de la empresa de manera sencilla.

Estas metodologías, unidas a un cambio de cultura pueden resultar elementos decisivos en una organización. Y es que decía Peter Drucker que la cultura se desayuna a la estrategia. El equipo directivo impulsa el cambio, pasa del yo al nosotros, del control a la confianza, de las directrices a la propia responsabilidad, de evitar errores a probar y aprender y la transformación llega.

 

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